Chapuzas de amor y el destino inexorable.

Uno de los mejores cómics que he leído este año. Una de las historias mejor construidas y más conmovedoras y terribles. Una de esas obras de salto mortal carpado con doble tirabuzón que te dan la medalla de oro.

Por Javier Marquina.

Chapuzas de amor. Ediciones La Cúpula.

Traumatismo craneoencefálico severo. Angina de pecho aguda. Pielonefritis xantogranulomatosa. Cincuenta inyecciones intramusculares de URBASON. El amor.

Cosas que duelen como el demonio.

El amor, ese sentimiento que te vuelve idiota, te transforma en un hijo de la gran puta integral, te hace mentir como un bellaco y te vuelve blandito como un oso de peluche ciego de jugo de gumibayas. El amor es una expresión confusa de un caudal de hormonas que te hacen la vida imposible y te convierten en un amanerado fan de los poetas románticos del siglo XIX. Suspiras, compones sonetos, miras con ojos turbios el cielo estrellado esperando un amanecer que tiña de rosas y naranjas el horizonte, añoras los labios de rubí de tu amada, anhelas un beso robado a su mejilla de porcelana… te vuelves totalmente idiota. Porque, en resumidas cuentas, lo que hace el amor es empujarte a hacer cosas que en ningún otro estado mental serías capaz siquiera de atreverte a suponer, excepto, quizás, puesto hasta el culo de burundanga. Y es que el amor es esa droga dura que nos hace perder el hambre y el sueño, nos hace sentir invencibles cuando lo tenemos y miserables cuando nos falta; nos eleva, nos arrastra, nos transforma y nos mata. ¡Ay! ¡El amor!

El amor es, de igual manera, fuente de inspiración para la creación artística humana en general. El arte proviene y nace de este sentimiento y es lo que desencadena el proceso creativo e inspira a los artistas a expresarse. Y no estoy hablando únicamente del deseo entre personas; hablo del amor en general, con todas sus facetas, en todos sus destinos; el amor por alguien, por algo, por la familia, por un animal, por una ciudad, por un paisaje, por una idea, por un ideal, por un objeto, por un sueño. El amor como elemento opuesto al odio que funciona de catalizador para más emociones igualmente extremas como la lujuria, la violencia, la desesperación, la esperanza o el miedo. El amor como motor de las vidas que vivimos o, de forma opuesta, freno que nos ata a lugares y gente y no nos deja evolucionar hacia un estado mas perfecto, aunque quizá más aburrido.

En este cómic hay un poco de todo esto y mucho más. Por eso es tan enorme. Integrado en una saga mucho más extensa, logra condensar en sus páginas una cantidad de sentimientos que te van embriagando a medida que lees, y que te hace llegar al final con la sensación de estar ante algo tan real que es demoledoramente triste. Jaime Hernandez demuestra una brillantez casi imposible a la hora de reflejar emociones y retratarlas con la normalidad del que vive una vida que de tan común se convierte en surrealista, y lo hace manejando el arte del cómic de manera fluida y natural, como el que escribe un diario en el sofá de su casa. Chapuzas de amor es un tebeo emocionante, profundo y desgarrador, porque habla de gente corriente que intenta vivir su vida de la mejor forma posible, intentando esquivar tiros, patadas y obstáculos. Gente que a veces logra triunfar en sus obejtivos, pero que en la mayoría de las casiones fracasa de manera miserable.

Un cómic dibujado en un blanco y negro puro, sin grises, como la vida misma, que deja los matices al lector, consciente de que las cosas son, y la interpretación que se hace de ellas corresponde al que las observa. Jaime Hernandez expone, muestra, abre una ventana para que podamos espiar el día a día de gente muy parecida a nosotros; hace una fotografía con tinta y nos permite que seamos nosotros los que vistamos a esos personajes con el color que demuestran sus acciones. Una manera desnuda y simple (solo en apariencia) de poner el foco en lo que realmente importa, que despoja al mensaje de artificios que pudieran distraernos, dejándonos con la boca abierta de puro estupor al contemplar la rutina. Un logro casi imposible que el autor consigue con insultante sencillez.

Chapuzas de amor es la confirmación de tópico tan trillado que dice que la realidad siempre supera a la ficción, quizá porque de las historias inventadas puedes huir, pero la vida es inevitable.

Publicado el 7 de septiembre de 2015 en La Isla de las Cabezas Cortadas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s